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La "microhomofobia"

Actualizado: 26 de ene de 2019

Muchas veces limitamos nuestra mirada crítica hacia las grandes afrentas que suponen los ataques más violentos y repulsivos a la libertad de elegir quienes somos. Agresiones brutales a gays y lesbiana, transexuales etc.. o negación absoluta de nuestros derechos no dejan a nadie indiferente, todos alzamos la voz frente a ellos (salvo sus autores, obviamente); despiertan en todos ese "buenismo" que es consustancial al ser humano (nadie se considera malo, nadie acepta la violencia gratuita, todos rechazamos conceptos y comportamientos como la humillación, el acoso, el abuso, la discriminación.... ). Así bien parecería que nadie es homófobo, que nuestra sociedad no lo es.

Pero la homofobia no sólo se manifiesta en lamentables hechos que hacen titulares, sino en nuestro día a día, en nuestro comportamiento con los demás, en nuestra condescendencia.

Frases como: "ah, ¿que eres gay?, no se te nota nada", o "bueno, yo no tengo ningún problema con los homosexuales"; y que decir del típico "yo también tengo un amigo gay".


La homosexualidad y la heterosexualidad son una misma cosa: opciones sexuales, merecedoras ambas del mismo respecto, o si lo prefieren, de la misma merecida indiferencia. ¿Por qué el homosexual ha de ser objeto constante de juicios de valor?.

Es cieto que la sociedad española evoluciona, que ya no están bien vistos los chistes de mariquitas, que ya no hay que esconderse en lugares clandestinos, que ya existe esa conciencia colectiva que avanza poco a poco para desterrar la "normalización" del rechazo a la homosexualidad, pero también es cierto que es algo que no pasa por sí sólo y exige de todos una reflexión y una actitud de destierro de todas esas pequeñas expresiones, esos pequeños gestos, actitudes y comportamientos que no hacen sino estandarizar el rechazo o al menos el juicio a lo diferente.


El mundo del derecho, como parte del entramado social, tampoco es ajeno a esta realidad. Desde el abogado que te defiende, hasta el funcionario del juzgado que te atiende o el juez que te juzga, en demasiadas ocasiones, todos ellos van dejando ese reguero de microhomofobia. No pocas veces he visto la actitud, en un juicio, proclive a tildar de "exagerado" o "excesivamente susceptibe" a un homosexual por el simple hecho de serlo, poniendo en duda su credibilidad, siendo la realidad que, al final, lo que también se está haciendo objeto de juicio es su opción sexual.

Este es uno de los motivos por los que existe AdAlium Abogados, porque, además de defender los derechos del colectivo LGTBI, prestamos asistencia legal y jurídica a gays, lesbianas, transexuales, bisexuales, intersexuales y a todos aquellos que no desean etiquetas aunque les etiqueten, convencidos de que, aunque en la mayoría de las ocasiones nuestros problemas no difieren de los de los demás, sí lo hace el trato que recibimos, y sí tenemos, en muchas ocasiones, la necesidad de contar con profesionales empáticos que nos ayuden a resolver nuestros problemas, sin más.



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